miércoles, 22 de octubre de 2014

Introducción al apego

miércoles, 22 de octubre de 2014
Iba en el autobús y había un niño de algunos 4 años, estaba con su padre que parecía recién lo había recogido del cole. El niño se veía feliz, un niño normal, alegre, sonriendo. Y me resultó curioso lo mucho que intentaba llamar la atención de su padre "Papá, papá, hoy he dibujado una princesa, ¿La quieres ver?" "Papá, en el cole la seño me felicitó por mi dibujo". El padre de algunos 35 años hablaba por Whatsapp (ignoro si era importante la conversación). El niño no sabía que hacer para llamar la atención y empezó a moverse inquieto en el asiento. El padre no despegó la vista del móvil. El niño siguió en lo suyo, contándole al aire su día en el cole. Llegó la parada, el padre tomó de la mano al niño, se bajaron del autobús y fueron hijo, padre y móvil por la calle.

Aunque un ejemplo sencillo, sesgado y para nada representativo, ¿Qué tipo de apego puede desarrollar un niño que ve desplazada su necesidad de atención por un aparato electrónico quizá en los pocos minutos al día que puede tener a papá solo para él?

La Teoría del Apego puede ser resumida en que el estado de seguridad, temor o ansiedad de un niño se determina en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto. Esta persona (o personas) puede ser: papá, mamá, abuela, abuelo, niñera, profesora de la guardería, etc. Para Bowlby*, el apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus cuidadores principales y que le proporciona la seguridad emocional necesaria para un adecuado desarrollo de su personalidad.

Es cierto que el ritmo de vida, las exigencias laborales y sociales nos quitan tiempo, que tenemos que hacer malabares para compaginar todo y cumplir con el mandato social de que tenemos que ser: buenos en el trabajo, buenos en las relaciones de pareja, buenos en las relaciones sociales, buenos padres, buenos todo. También es cierto que cuando llega un hijo no lo hace con un manual de instrucciones. Pero, de vez en cuando, dejemos el móvil a un lado y tomemos unos minutos para mirar a los ojos a nuestros hijos y escuchemos sus grandes aventuras.

El ejemplo del autobús ilustra el que podría un apego de tipo ¿ansioso-evitativo?. Este y otros se irán tratando más adelante.


 * Bowlby, J. (1988). A secure base: Clinical applications of attachment theory. London: Routledge.

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